EVALUACIÓN A LARGO PLAZO DEL EFECTO DE UN PROGRAMA DE
ACTIVACIÓN FÍSICA E HIDRATACIÓN EN
ESCOLARES H2O+MOVIMIENTO
Síntesis
La
obesidad infantil es un problema que ha alcanzado proporciones epidémicas a
nivel mundial. Su origen es complejo
y sólo puede ser entendido considerando un número importante de variables
biológicas, económicas, sociales y culturales, que implican la existencia de elementos presentes en
diferentes niveles de organización. Sin embargo, dado el carácter urgente de
contar con intervenciones que modifiquen el curso de las complicaciones en la
salud de los niños y adolescentes, es necesario implementar programas que
aporten de manera inmediata algún beneficio en la salud de los afectados.
Existe suficiente evidencia para aceptar que las estrategias dirigidas a
promover la actividad física, generan resultados positivos en el corto plazo,
incluyendo mejora en las capacidades de aprendizaje por los escolares.
En esta propuesta se implementarán una
serie de rutinas de activación física adaptadas para escolares, después se
hidratarán con agua simple purificada, que será aplicada durante dos ciclos
escolares completos bajo supervisión de un grupo de profesionales de ésta área.
Los efectos de la intervención serán medidos valorando cambios en indicadores de salud y
nutrición (índice de masa corporal, circunferencia de cintura, circunferencia
de cadera, presión arterial y química sanguínea). Estas variables serán
determinadas antes de la intervención, a los 12 y 24 meses. Debido a la urgencia de implementar acciones para
tratar de contener y combatir la obesidad infantil y sus comorbilidades
asociadas, este proyecto se centra en la promoción de la actividad física y
disminuir las calorías que aportan las bebidas azucaradas haciendo cultura de
la toma de agua simple purificada. En esta propuesta confluyen intereses de los
sectores público, académico y de la industria, que con esta primera fase
proponen construir una plataforma operativa con el objetivo común de combatir
el problema de obesidad infantil.
La obesidad infantil ha alcanzado una
prevalencia nacional sin precedente, que aunada a las consecuencias en la salud
de los afectados, la ubica como un problema de salud pública que debe ser
atendido de manera urgente. Los efectos de la obesidad en la salud de los niños
y adolescentes son inmediatos y equivalentes a las observadas en los adultos
pero son aún más preocupantes las complicaciones a largo plazo, que afectarán
la calidad de vida de los sujetos en su vida posterior.
El origen de la obesidad infantil es
complejo y sólo puede ser entendido considerando un número importante de
variables interactivas que desembocan en un factor común que se manifiesta por
desequilibrio en el consumo y/o el uso de energía por niños y adolescentes, y
que resulta en la acumulación de tejido graso. Algunas de las variables
asociadas, como la calidad de la dieta, el sedentarismo, los cambios en el
entorno familiar, la publicidad dirigida al consumo y el mayor acceso a
diferentes productos alimentarios en general, se insertan en diferentes niveles
de complejidad. Por otro lado pero en el mismo sentido, no es posible entender
la obesidad infantil como problema de salud sin considerar, entre otros, los
procesos de globalización y
urbanización, la pobreza, la marginación, la desigualdad, los medios de
comunicación, los cambios demográficos, los estilos de vida y el perfil
epidemiológico en nuestro país (1).
Cualquier intento por modificar el
progreso del problema debe considerar entonces
la complejidad inherente a los factores mencionados antes, lo que genera
dificultades evidentes para desarrollar programas de intervención dirigidos a
disminuir su prevalencia (2). Esto
explica en parte, el que no se cuente en el país y en el mundo con
estrategias exitosas. En la medida que se tome en cuenta el contexto y el
aspecto multidisciplinario e interinstitucional que deben incluir las
iniciativas para modificar el panorama de la obesidad infantil o sus efectos en
la salud, se lograrán intervenciones exitosas.
La evidencia científica disponible en
relación a programas e intervenciones para paliar la obesidad infantil,
coincide en señalar que las estrategias focalizadas e intensivas dirigidas a
promover una alimentación correcta y mayor actividad física, generan resultados
positivos en el corto plazo (2). La dificultad estriba en lograr sostener estas
acciones en el largo plazo, de forma que se constituyan en estrategias
replicables y operativas a nivel poblacional. Esta condición permite
diferenciar entre acciones focalizadas, de corto plazo y aquellas que forman parte,
surgen y operan en el contexto de las políticas de estado y públicas de los
países (3). Otro aspecto a considerar es que se han documentado una serie de
intervenciones muy heterogéneas lo que no ha permitido delimitar los efectos y
el peso de cada una de ellas. El reto ahora es simplificar el trabajo con
escolares, enfocándose a lo que es operativo, tiene impacto y que pueda
integrarse en las políticas y programas federales y estatales (4).
Con base en lo anterior, debe tomarse
en cuenta también que el Estado, como responsable de la coordinación de las
estrategias de salud pública, cuenta con estructuras y mecanismos para generar
políticas públicas y acciones acordes, que atiendan las necesidades de la
población. Estas necesidades, se establecen con base a los resultados de
encuestas nacionales. La condición ideal está dada cuando las necesidades son
claras y a partir de estas y en congruencia con el marco de los mandatos
constitucionales, la legislación y las estrategias nacionales de los gobiernos,
los programas son planeados, operados y evaluados para generar información y
conocimiento y para su posterior mejora e impacto.
Con el panorama anterior y ante la
urgencia de implementar acciones en paralelo a la generación de información y
diagnósticos en México, se considera indispensable iniciar estrategias de
intervención poblacionales. La meta es desarrollar un programa exitoso a
mediano y largo plazo que permita disminuir los efectos de la obesidad en los
sectores infantil y de adolescentes. Se propone iniciar con aquellas
actividades que han mostrado ser útiles en el corto plazo en niños mexicanos,
para luego continuar con el desarrollo de estrategias nuevas que partan del
entorno en el que se desarrolla el problema. Por esta razón, se ha decidido
iniciar una intervención, utilizando la implementación de actividades de
activación física en escolares como una etapa que generará beneficios
inmediatos en la salud y el aprovechamiento escolar de los niños, y al mismo
tiempo permitirá evaluar la pertinencia y prioridades de las etapas a seguir.
Estas estrategias deberían contribuir a catalizar, ordenar y planear otras
acciones complementarias e incluir a los sectores público, privado, académico y
a la industria cada uno aportando en su área de quehacer para sumar hacia un
objetivo común. Es decir, constituirse como una plataforma operativa y de
coordinación entre los diversos actores involucrados.
Actividad física en escolares. Existe suficiente evidencia que muestra que la promoción
de la actividad física es una de las estrategias más efectivas para prevenir o
contrarrestar la obesidad y reducir sus comorbilidades (5-7). En México se han
realizado estudios para evaluar el efecto de diversos tipos de intervenciones
de actividad física en el ambiente escolar. Dos estudios, realizados en
escuelas públicas urbanas de Querétaro y Toluca, midieron el efecto de
diferentes rutinas de actividad física en marcadores de riesgo cardiovascular
en niños de escuelas primarias. En el estudio realizado en Querétaro (8) se aplicó una rutina de ejercicio de 20
minutos impartida por educadores físicos 5 días a la semana durante 16 semanas.
Además los maestros dieron mensajes de orientación alimentaria y de la
importancia de la actividad física a sus alumnos. Se realizó una evaluación a los escolares
participantes antes y después de la intervención en donde se compararon datos
antropométricos y de química sanguínea. En el segundo estudio, realizado en
escuelas primarias de Toluca (9), se comparó el efecto de dos rutinas de ejercicio implementadas durante 12
semanas, en marcadores de riesgo cardiovascular. En ambos estudios se observó
una mejora considerable en los marcadores de riesgo cardiovascular después de
las intervenciones, en especial en los niños que se clasificaron con mayor
afectación.
Otro estudio, realizado en la Ciudad de
México (10) abordó el efecto que tiene una intervención en el ambiente escolar
para incrementar la actividad física. Se utilizó una estrategia con cambios en el entorno de las escuelas y promoción
de la actividad física. Se evaluó el cambio con uso de podómetros y se midieron
aptitudes físicas. Con esta intervención se demostró que los maestros y alumnos
modifican su actitud ante la importancia de la actividad física y que con
cambios en las políticas y el ambiente escolar, constituyen una estrategia
efectiva para aumentar la actividad física.
Todos estos estudios han sido
intervenciones de corto plazo, por lo que no se sabe si realmente hubo una
modificación permanente en los hábitos de ejercicio de estos escolares. Es
necesario realizar intervenciones que incluyan a poblaciones de escolares más
grandes y de mayor duración para poder determinar si estas realmente pueden
tener un impacto en la salud de los niños (11).
.
1. Consejo Nacional de Evaluación de la
Política Social. Dimensiones de la seguridad alimentaria: evaluación
estratégica de nutrición y abasto. México, D.F. Coneval, 2010.
2. Estrategia Mundial Sobre Régimen
Alimentario, Actividad Física y Salud. Ginebra, Organización Mundial de la
Salud, 2004.
3. Waters E, de Silva-Sanigorsky A, Hall
BJ, et al. Interventions
for preventing obesity in children. Cochrane
Database Systematic Review 2011.
4. Fletcher A, Bonell Ch, Sorhaindo A.
You are what your friends eat: systematic review of social network analyses of
young people eating behaviours and body
weight. J Epidemiol Community Health
2011;65:548-555.
5. Nuller-Riemenscheider F, Reinhold T,
Willich SN. Cost-effectivenes of interventions promoting physical activity. Br J Sports Med 2009; 43: 70-6.
6. Werburton DE, Nicol CW, Bredin SS.
Health benefits of physical activity: the evidence. CMAJ 2006; 174:801-9.
7. Wannamethee SG, Shaper AG. Physical
activity in the prevention of cardiovascular disease: an epidemiological
perspective. Sports Med 2001;
31: 101-14.
8. Perichart-Perera O, Balas-Nakash M,
Ortiz-Rodriguez V, et al. Programas para mejorar marcadores de riesgo
cardiovascular en escolares mexicanos. Salud Pública de México 2008;
50:218-226.
9. Balas-Nakash M, Benitez-Arciniega A,
Perichart-Perera O, Valdés-Ramos R, Vadillo-Ortega F. The effect of exercise on
cardiovascular risk markers in Mexican school-aged children: comparison between
two structured group routines. Salud
Pública de México 2010; 52:398-405.
10. Jennings-Aburto N, Fulton JE, Safdie
M, et al. Effect of a School-Based Intervention on Physical Activity:
Cluster-Randomized Trail. Official Journal of the American College of Sports
Medicine 2011; 1898-1906.
11. Harrison F, Jonas AP. A framework
for understanding school based physical environmental influences on childhood
obesity. Health Place 2011.
Implementar una rutina de activación
física e hidratación en escolares del Municipio de Guaymas a lo largo de dos ciclos escolares y evaluar sus
efectos en indicadores de salud.
Hipótesis 1. La rutina de activación física en
niños escolares implementada durante dos ciclos escolares tendrá efectos de
normalización del perfil de lípidos sanguíneos, de la presión arterial y de la
adiposidad.
Hipótesis 2. Los niños con sobrepeso y obesidad
tendrán una mejora en sus niveles de glucosa, con la hidratación con agua
simple purificada.
Descripción
de la intervención. Se
utilizará una rutina de activación física para escolares, que será aplicada
durante dos ciclos escolares completos bajo supervisión de un grupo de
profesionales de activación física asignados por la Secretaría de Educación
Pública del Estado de Sonora. Las características del programa de activación
física son las siguientes:
- Se contarán con dos grupos de rutinas adaptadas para niños
y niñas de 6 a 9 años y de 10 a 13 años.
Algunos meses se alternara con clases de zumba dependiendo del
clima en el puerto de Guaymas.
- Serán impartidas de forma diaria en los días de escuela
y supervisados por un profesional de la activación física, así mismo
diariamente se les otorgará una botella de agua purifica durante los dos
ciclos escolares.
- Los efectos de la intervención serán evaluados, para
documentar cambios en indicadores de salud y nutrición.
- Se iniciará en el mes de Agosto del 2013 y se
continuará hasta el final del ciclo escolar 2015. La evaluación se
realizará en tres puntos a lo largo de éste período, uno antes de iniciar
la intervención, que servirá como referencia y dos más al final de cada
ciclo escolar.
- Para realizar la intervención, se han establecido alianzas con la Secretaría
de Educación Pública del Estado de Sonora, con la Secretaría de Salud del
Estado de Sonora y con el H. Ayuntamiento del Municipio de Guaymas,
Sonora.
1.- ¿ El programa cuenta con los permisos secretaria de educación para su ejecución por parte de la secretaria de educación?
2.- ¿Cuenta con el consentimiento firmado por los padres y los niños que participan en la intervención?
3.- ¿Se capacito al personal que se encarga de la operación del programa?
4.- ¿Las actividades de la intervención se realizan como lo marca el plan?
5.- ¿Se diseño un plan para los canales de distribución y supervisión de la toma de agua?
6.- ¿Cuentan con los registros de las mediciones antopométricas?
7.- ¿El laboratorio encargado de procesar las tomas de muestra sanguínea es seguro?
8.- ¿Cuenta con bitácora de activación física?
9.- ¿Se superviso el trabajo al momento de realizar mediciones en los niños escolares?
10.-¿Se documentan las áreas débiles de la intervención para la mejora en del programa?